Faq- PREGUNTAS FRECUENTES

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¿Puedo llevar a un bebé prematuro en el fular portabebé?

No sólo se puede hacer sino que es una práctica aconsejada. De esta manera, madre e hijo pueden aprovechar aquel contacto profundo al que un parto prematuro pone fin demasiado temprano. El niño puede gozar del calor de su madre y de la sensación de contención, importantes para su desarollo psicofísico. En particular el contacto piel contra piel es importantísimo para el crecimiento ponderal del niño, para la gestión estable de los parámetros vitales (como la temperatura corpórea, la respiración y la actividad cardíaca regular) y para el desarollo neurológico del recién nacido.

¿A partir de que edad puedo llevar a mi bebé en un fular portabebé?

Los fulares portabebé son el único soporte que se puede utilizar ya desde los primeros días de vida del recién nacido. Lo importante es respetar su posición fisiológica, es decir con las rodillas un poco más altas respecto a sus nalgas (posición de la rana); de esta manera la cavidad pélvica está bien colocada permitiendo a la columna vertebral y al cuello del niño tomar una postura naturalmente curvada y el peso resultará bien sujetado por la cavidad pélvica. Por supuesto se puede empezar llevando al niño aun durante los meses siguientes.

¿La cabeza de mi bebé siempre tiene que ser sujetada?

Si el niño está correctamente colocado su cabeza se apoyará naturalmente sobre el pecho del portador. Se aconseja sujetar la cabeza con un borde de tela mientras duerme el niño o si uno se inclina hacia adelante; en otros momentos el niño tiene que estar libre de mirar a su alrededor, fortaleciendo los músculos de su cuello. Por supuesto hay que prestar mucha atención hasta cuando el niño no sea capaz de sostener firmemente su cabeza por sí solo.

¿Cuándo puedo pasar a otras posiciones?

Al principio se aconsejan las posiciones frontales, es decir vientre contra vientre. Cuando el niño sostiene su cabeza sólo, y si le gusta, es posible pasar a las ataduras en la cadera o espalda. No existen reglas férreas, lo fundamental es que el portador se sienta listo para probar otra posición y que el niño deje ver su agrado.

¿Si mi niño se pone a llorar  cuando está colocado en el fular, significa que no quiere dejarse portar?

No siempre: a menudo, en el momento en que se coloca en el fular, el niño se pone a llorar. Esto se debe al hecho de que el pequeño siente la inseguridad de su madre o padre, todavía torpe en sus movimientos. Cuando la atadura está lista y la madre o el padre se relaja, a su vez el niño está listo para tranquilizarse. En particular modo, los primeros diez minutos de permanencia del niño en el fular (tiempo de ajuste) sirven al niño para sentirse cómodo y encontrar su dimensión en el espacio creado por el fular, y por eso es normal que empuje hacia el cuerpo de su madre o padre. Andar rítmicamente puede ayudar al niño a ponerse cómodo en el mejor modo posible.

 

¿El niño no tendrá demasiado calor o frío en el fular?

La termoregulación del niño depende del constante contacto de su cuerpo con el del portador. Naturalmente se debe adoptar un vestuario adaptado a la estación, teniendo presente que el pequeño recibirá calor de vuestros cuerpos. En la estación invernal, o cuando hace frío, lo ideal es posicionar el fular debajo de la chaqueta o del abrigo cerrados, con el niño no cubierto demasiado, recordando verificar que sus extremidades estén bien protegidas y que reciba bastante aire fresco para respirar. En verano el vestuario va alegido, recordando siempre proteger del sol la piel delicada de vuestro pequeño.

¿Durante cuánto tiempo puedo llevar a mi hijo en el fular durante el día?

No existe un límite de tiempo, lo importante es que la posición sea correcta y el peso esté bien repartido.